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lunes, 29 de julio de 2013

¿Enganchados al móvil?



Te levantas por la mañana y una de las primeras cosas que sueles hacer es encender el teléfono móvil. Observas que tienes unos whatsapps y correos sin leer y entras a ver de quiénes son. O miras tu facebook, tu twitter… Ves que tu amigo Pepe te ha enviado una foto desde su lugar de vacaciones ¿Me equivoco? El móvil, por suerte o por desgracia, ¿se ha convertido en nuestro amigo o en una adicción?

En Marketing se destaca que para vender bien un producto, hay que crear una necesidad. Y el móvil ha pasado a ser un producto “necesario” en nuestros días. Hace años, en los 80 y principios de los 90 ni pensábamos que podríamos ir hablando por teléfono por la calle y lo de contar con un miniordenador (Smartphone) en un aparato de menos de 20 centímetros… ¡Ni en sueños!

Hombre hablando por el móvil en su puesto de trabajo
Primero llegaron los primeros móviles que se parecían más a aquellos zapatófonos de los tebeos de Mortadelo y Filemón. Eran enormes y tenían una antena que se desplegaba, luego los que tenían radio y podías hacer fotos y por último aparecieron los smartphones, los miniordenadores. Con teclado, en la primera etapa y a continuación táctiles, gracias a los revolucionarios IPhone de Steve Jobs en Apple.

Al teléfono móvil lo hemos convertido en un objeto “necesario e indispensable” en nuestras vidas. Lo normal es llevarlo a todos lados y si un día se lo dejan en casa es como si les faltara algo importante. ¿Y qué me dicen cuando se les queda sin batería? Aunque no lo queramos reconocer, la mayoría de la población es adicta al móvil y a las nuevas tecnologías.

Este fin de semana vi un vídeo en el diario 20minutos en el que se trataba cómo de media miramos más de 150 veces al día el teléfono para la mensajería, para hablar, para las redes sociales o mirar la hora... De ellas, más de veinte veces las dedicamos a los mensajes. ¡Y eso que en este estudio no se han tenido en cuenta ni los whatsapps ni los tweets!


Sin quererlo se ha creado una “dependencia” al móvil. Una cosa es que se “whatsapee” en el tiempo de ocio pero no entenderé jamás cómo hay gente que en el puesto de trabajo se dedica a contestar mensajes de whatsapp con el riesgo que supone. Hace unos meses me comentaron que muchas empresas ya ven con “malos ojos” a las personas que están enganchadas al whatsapp, como sucedía con los que pedían minutos para fumar. Se encuentran en el mismo rango.

Así que una recomendación, hay más vida después del móvil (aunque muchas relaciones de amistad y amor se establezcan virtualmente) y si no quieren poner en peligro sus puestos de trabajo… dejen los mensajes para otro momento, ya que si fuera algo importante, la persona se pondrá en contacto con ustedes a través de una llamada telefónica.

Es un consejo de amiga, porque hace años no teníamos móvil encima y no pasaba nada…