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viernes, 26 de abril de 2013

La actitud de Alemania



He estado pensando lo que está ocurriendo en los países del Sur de Europa y la actitud que está teniendo Alemania –sin olvidar que la culpa de todos los problemas no la tienen sólo los germanos, sino que tanto a España como a Italia, a Grecia y Portugal les corresponde parte de la responsabilidad de la crisis actual de la Unión Europea.

Repasando un poco en mi memoria la historia de Europa, he llegado a la siguiente conclusión: Hace miles de años un pueblo cercano al Mediterráneo fue el pionero de la cultura occidental. La Edad Antigua surgió con ellos: la arquitectura, la alimentación, la filosofía, la política, la medicina, las matemáticas, el arte. Durante cientos de años, Grecia fue la líder del mundo conocido hasta ser relegada por Roma.

Un gran imperio empezó a nacer en la Península Itálica y conquistó toda Europa. De su lengua, el latín, nació la mayor parte de lenguas de la actual Unión Europea (UE): el español, el francés, el italiano, el rumano,… con Roma se amplió el conocimiento sobre el arte, la arquitectura, la política,…pero ese imperio desapareció tras su división y posterior  invasión de los bárbaros (pueblos del norte de Europa –actual Alemania, Dinamarca, entre otros).

Fuente: Editorial Santillana


Durante varios siglos se fueron configurando los países que conforman el viejo continente. El papel de Grecia y de Roma lo ocupó, a partir del siglo XV –tras el Descubrimiento de América- Castilla y lo que posteriormente fue España. El imperio español del que llegó a decir Felipe II “Nunca se pone el sol” se mantuvo durante varios siglos hasta que comenzó a perder la hegemonía a manos de otros países como Inglaterra o Francia.

Hubo un momento de la historia en que también Portugal tuvo sus colonias en América, Asia y África. En aquellos tiempos, Alemania no era ni nación, la que tuvo poder en la zona fue Austria (de ahí la animadversión de los alemanes a los austriacos). El país germano era un conjunto de pueblos que llegó a pertenecer al Imperio Austro-Húngaro.

Luego llegó el siglo XX y tras la Primera y Segunda Guerra Mundial, adquirieron un papel relevante Estados Unidos y la URSS, hasta el punto de que el primero se convirtió en la primera potencia del mundo hasta la actualidad.

Cómo ha cambiado la historia, ¿no? De repente Alemania, un país que no ha tenido casi historia como nación (y que despertó en los 60 y 70 gracias a la industrialización, tras la gran derrota sufrida en la II Guerra Mundial) quiere ser y se está convirtiendo a costa de “hundir a los países del Sur” en la potencia europea. Tiene ansias de poder y de por fin, crear su propio imperio, que engrandezca su historia y economía. Lograr ese “superpoder” en el mundo que han tenido Grecia, Italia, España y Portugal. Por tanto, mientras el resto de naciones no despierten y reconduzcan la situación, va camino de conseguirlo.

miércoles, 17 de abril de 2013

Eufemismos


¡Qué manía se tiene en este país por no llamar las cosas por su nombre! No sé si es por la doble moral que sigue existiendo en España o por qué. Hay un miedo a denominar a la crisis, recesión (ya lo hizo el Gobierno de Zapatero y ahora el de Rajoy), al cáncer llamarlo “larga enfermedad” o “mal”, a ejercer presión llamarlo “escrache” –que no sé de dónde han sacado esa palabra, la verdad…de Argentina por lo visto. Pero ahora lo último, son las declaraciones de la ministra de Trabajo, Fátima Báñez, que se refiere a “movilidad exterior” cuando habla de la salida de los jóvenes españoles para trabajar fuera de nuestras fronteras. Es decir, lo que ya el año pasado alguno que otro político canario destacó y nos animó en uno de sus discursos, a emigrar. ¡Qué manía con que nos mandemos a mudar!

Jóvenes en un aeropuerto
Fuente: alertadigital.com


El diccionario de la Real Academia de La Lengua Española (RAE) tiene un término muy claro para definir lo que la ministra llama “movilidad exterior”. Esa palabra es “emigración: conjunto de habitantes de un país que trasladan su domicilio a otro por tiempo ilimitado, o, en ocasiones, temporalmente”.

Eso sí, la RAE hace referencia a un tipo de emigración-golondrina, “en la que el emigrante no va a establecerse en otro país, sino a realizar en él ciertos trabajos, y después vuelve a su patria”.

Ojalá sea esa “emigración golondrina” de lo que hable Fátima Báñez y no de la de “vente a Alemania Pepe”, la de la famosa película de Alfredo Landa en la que le “vendían la moto de que en el país germano era todo maravilloso e iba a ganar dinero. Después, resultó que allí lograba más salario porque trabajaba el doble y encima echaba de menos su tierra”.

La situación actual no es la misma de hace cincuenta años, cuando los españoles que emigraban para trabajar en fábricas no tenían casi preparación. Ahora lo que se exporta no son obreros, sino ingenieros, médicos, enfermeras…personal cualificado que ha costado mucho dinero formar y que en estos momentos no encuentra trabajo en su país.


Países a los que emigran los jóvenes
Fuente: www.ticsyformacion.com


Es muy triste que, en el último lustro, esos hombres y mujeres con “talento” que es lo que se supone que hace falta para “sacar a Canarias y a España adelante”, tengan que salir al exterior para labrarse un futuro. ¿Hemos estado invirtiendo en educación y formando mano de obra para terceros países?

Lo más lamentable de todo es que haya una parte de la sociedad que vea “con buenos ojos” esa emigración.  Anime a los jóvenes a “volar” porque parece que queda más “in” o más “chic” –esto lo indico en plan sarcástico- cuando quizás la mejor solución sería emprender en su propia tierra (siempre que se faciliten las condiciones). 

De hecho, muchos que viajan hasta Alemania o Inglaterra con ilusiones de un nuevo futuro profesional, terminan trabajando un año en un conocido establecimiento de hamburguesas americanas (si es para aprender un idioma con unos meses basta) ¿Es eso lo que queremos para nuestros amigos, conocidos…?

miércoles, 20 de marzo de 2013

La vida es sueño




Es miércoles 20 de marzo. Suenan las 6:45 de la mañana en mi reloj despertador. ¡Es hora de levantarse! Pongo la cafetera al fuego. Me voy a duchar, debo vestirme porque hay que ir a trabajar. Mientras me ducho, escucho la radio: Se han creado 300.000 puestos de trabajo  en Canarias. La tasa de desempleo prácticamente ha desaparecido. En el resto del país, las largas colas del paro hace tiempo que no se ven. Los cinco millones de personas tienen empleo. No hay niños que se vean obligados a desayunar en el colegio ni a comer un plato de pasta.

Son las 7:15 ya estoy arreglada y mientras me tomo el café pongo las noticias en la televisión. Me llama la atención que la principal información en titulares es el acuerdo de paz entre Israel y Palestina. Otras que le siguen son el fin de la guerra en Siria y del enfrentamiento entre Corea del Norte y del Sur… Cambio de canal y en una tertulia están abordando que el Papa Francisco se lleva muy bien con la presidenta argentina Cristina Kirchner, que se ha llegado a una solución en el tema de los desahucios y que en estos momentos España lidera junto a Alemania la economía europea.



No tengo tiempo de mucho más, hago un poco de zapping y en un tercer canal me encuentro con el repaso de los periódicos del día. En uno de ellos es noticia de portada el regreso masivo de jóvenes y no tan jóvenes que vivían en el extranjero y regresan a casa, porque han conseguido un buen contrato en las Islas o en el resto de España.  En otro diario, aparece la foto del científico que ha conseguido una vacuna con la que curar más de veinte tipos de cáncer.

Son las 9:00 horas. Ahora sí que es el despertador el que suena. Llevo por lo menos una hora soñando con cosas positivas que ojalá fueran ciertas. Hoy es el Día Internacional de la Felicidad y nadie ni nada nos va a amargar esta jornada. Así que ¡ánimo para todos y para delante!

“¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”.

Pedro Calderón de la Barca (1600-1681) Dramaturgo y poeta español.